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Zoosofías

Paloma Pájaro (texto introductorio).

Este proyecto se encuentra actualmente en proceso y será presentado en La Gran, Art Gallery
+ Editions de Valladolid, en mayo de 2018.

Zoosofías nace de la observación de los movimientos que, de forma permanente, interfieren y transforman las estructuras psicofísicas del sujeto humano, tema global que atraviesa toda mi producción teórico-plástica desde 1999.

Lo que me interesa evidenciar es el hecho de que la supervivencia de la vida animal humana es co-dependiente y no autónoma de la vida animal no humana y que una vez alcanzado el nivel de complejidad tecnológica y demográfica de nuestras sociedades contemporáneas, dicha relación ecológica se transforma en una confrontación directa y extremadamente violenta. Todas las imágenes de fuego que aparecen en esta serie de pinturas hacen referencia a conflictos bélicos actuales o históricos: detonaciones de galeones seiscentistas, campos de minas de la II Guerra Mundial, pozos de petróleo incendiados en Irak, etc. Al trasladar dichas explosiones a la tabla pintada, sin embargo, he hecho desaparecer su causa material: solo vemos la masa de fuego amenazante, la conducta inquisitiva de los grupos de animales y las alas de Durero incendiadas. Me interesa poner de relieve que la causa de los conflictos nunca es única ni absoluta y que la figura animal casi siempre funciona en mi trabajo como trasunto de lo humano.

 

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Ahora bien, en contra de la pretendida autonomía interpretativa del receptor —ampliamente validada por la Postmodernidad—, debo advertir que este proyecto no nace como un alegato en contra de la guerra o de los intereses crematísticos de determinados grupos humanos; no es una proclama en favor de los derechos de los animales o una denuncia de los excesos del capitalismo o de otras formas de poder social. “Zoosofías” se presenta más bien como un soporte para repensar lo humano desde sus profundas contradicciones y peligros, renunciando —en la medida de lo posible— a estériles idealismos o a blandas moralinas. Aunque suene excesivamente solemne y enfático, debo reconocer que “Zoosofías” se ha convertido en un difícil desafío personal que me está obligando a reevaluar la posición dominante de Homo sapiens más allá de mis propias opiniones privadas, preferencias morales y subjetivismos fútiles